Una nueva invitada a la mesa%u2026¡la carne!

Al igual que ajustamos cantidades de calcio, vitaminas y grasas, es beneficioso conocer qué alimentos nos proporcionan las proteínas necesarias según nuestra edad, situación y actividad.

 

Las proteínas están presentes en alimentos tanto de origen animal como vegetal, pero las de origen vegetal no contienen todos los aminoácidos que necesitamos y por ese motivo una dieta exclusivamente vegetariana podría conducir a situaciones carenciales.

 

Una de las fuentes de proteína por excelencia es la carne, la cual ayuda a nuestro cuerpo desde pequeño a construir tejidos y a desarrollarse, por ello la importancia de su consumo en la infancia.

 

Es vital que los niños tengan una adecuada nutrición y una dieta sana para que su potencial de desarrollo sea óptimo. Durante la infancia y la adolescencia, los hábitos dietéticos y el ejercicio pueden marcar la diferencia entre una vida sana y el riesgo de sufrir enfermedades en años posteriores

 

Al encontrarse en una etapa de crecimiento, los niños pueden comer, si no se presentan problemas de obesidad o sobrepeso, cualquier variedad de carnes, incluso aquellas que tienen grasas, porque estas aportarán las energías necesarias debido a que los pequeños se encuentran siempre en constante actividad.

 

La carne es un alimento básico que cuenta no sólo con un sabor inigualable, sino que le acompañan altas propiedades nutricionales: proteína de alta calidad, hierro, vitaminas B y zinc.

 

¡¡Ojo!! Las personas que tengan sobrepeso o problemas con el colesterol deben limitar el consumo de esta deliciosa carne, o bien consumir la carne más magra. La plancha o el horno son los mejores aliados de una cocina sin grasa.
De 8 a 10 meses de vida

Se sugieren como piezas más adecuadas para la elaboración de papillas, el redondo y la contra, ya sea de ternera rosada o blanca, ya que estas piezas son magras. También es aconsejable incluir otras carnes como la carne magra de cerdo.


En los primeros años

En esta etapa, cualquier carencia puede provocar problemas en el desarrollo normal del niño. Las cantidades diarias recomendadas en cuanto a consumo de carne son de dos a tres raciones a la semana.


Adolescencia
Durante la adolescencia se producen una serie de cambios físicos y hormonales, que hacen de esta etapa la más adecuada para la inclusión habitual de la carne en la dieta (debido a su contenido proteico y de hierro), combinada, claro está, con los otros nutrientes tan necesarios como los aportados por la fruta, verdura o hidratos de carbono.


Prácticamente cualquier tipo de carne es aconsejable para esta edad; podemos encontrar la carne de ternera rosada y la carne de cordero, ambas fuentes importantes de proteínas de alto valor biológico, de minerales y vitaminas. La carne de cerdo también es una fuente de calidad de proteínas y minerales idónea para esta fase del crecimiento.


Personas de edad avanzada

La dieta para las personas de edad más avanzada no tiene unos requerimientos muy específicos distintos a la de cualquier otra edad, siempre y cuando no haya algún problema de salud concreto.


El consumo moderado de carne les suministrará el aporte necesario de proteínas, además de vitaminas del grupo B, como el ácido fólico, del que la carne es una fuente importante, al igual que otros alimentos como las legumbres. Por supuesto, la dieta debe incorporar otros muchos alimentos, entre los que destacamos la fruta y verdura.

 

Para las mujeres embarazadas

En el embarazo el consumo de proteínas y de hierro debe ser mayor que el de otras mujeres. Por eso es muy importante comer carnes u otros alimentos ricos en proteínas como las legumbres, huevos o el pescado. Y es que las proteínas son necesarias para el desarrollo del feto, de la placenta, para el aumento del volumen sanguíneo y el crecimiento de algunas estructuras.


Por ello, la carne es una opción ideal, eso sí, siempre bien cocinada (nunca cruda) de cara a evitar  enfermedades.. Un calentamiento normal de la carne evita cualquier riesgo de este tipo.


A la hora de cocinar tenemos que ser conscientes de que cuanto más tiempo dejemos la carne en el fuego, mayor cantidad de propiedades nutritivas perderá. La carne roja se elabora con fuego bajo y requiere más tiempo de cocción, mientras que las carnes tiernas requieren temperaturas más altas y poco tiempo de cocinado.

Acerca Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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