30 Mitos y verdades sobre las dietas

La may­oría de estas dietas prom­e­ten una pér­dida de peso ráp­ida, elim­i­nando cier­tos ali­men­tos o gru­pos de ali­men­tos de tu ali­mentación. Estas dietas son difí­ciles de seguir a largo plazo, porque pierdes el interés, te cansas de seguir­las y, como resul­tado, vuelves a recu­perar el peso perdido.


Como ya sabes, estas dietas de moda no son salud­ables, ya que pri­van a tu cuerpo de muchos nutri­entes. Además, las dietas que te pro­por­cio­nan menos de 800 calorías al día pueden oca­sionar anor­mal­i­dades en tu ritmo cardíaco y serias defi­cien­cias nutri­cionales, lo cual pone en riesgo tu salud.


Si quieres adel­gazar, te recomen­damos bajar de 1 a 2 libras por sem­ana. ¿Cómo lo vas a lograr? Eligiendo opciones de comida salud­able, moderando las por­ciones que comes y tam­bién haciendo ejer­ci­cio. Cam­biando tus hábitos de ali­mentación y de activi­dad física no sólo te sen­tirás muy bien, sino que además reducirás el riesgo de desar­rol­lar enfer­medades como dia­betes tipo 2, enfer­medad car­dio­vas­cu­lar y pre­sión arte­r­ial ele­vada, entre otras.


Mito 2. Una dieta alta en pro­teína y baja en car­bo­hidratos es una man­era salud­able de bajar de peso.


Las carnes, el huevo y el queso son ali­men­tos que con­tienen mucha pro­teína. El con­sumir­los en grandes can­ti­dades todos los días causa un dese­qui­lib­rio en tu ali­mentación, ya que dejas de comer fru­tas, veg­e­tales y gra­nos enteros, los cuales te pro­por­cio­nan muchas vit­a­m­i­nas, min­erales y fibra.


Este tipo de dietas puede darte prob­le­mas de estreñimiento y hac­erte sen­tir cansado(a), débil y con náuseas, además de que la pér­dida de peso que logres será tem­po­ral. Debes reducir tu con­sumo de car­bo­hidratos refi­na­dos, como lo son las hari­nas y azú­cares, pero sin dejar a un lado las fru­tas, los veg­e­tales y los gra­nos inte­grales. Lo recomend­able para bajar de peso de man­era per­ma­nente es ali­men­ta­rte con una dieta bal­anceada e incluir un plan de activi­dad física todos los días.


Mito 3. Si quiero bajar de peso, debo evi­tar los almi­dones, porque engordan.


El pan, el arroz, la pasta, los cereales, los fri­joles, las fru­tas y algunos veg­e­tales, como la papa, son altos en almidón, pero bajos en grasa y calorías. El punto clave para poder gozar de estos ali­men­tos es la can­ti­dad que comas y el método de preparación que uses. No es lo mismo una papa pequeña al horno sin man­te­qui­lla o crema que una por­ción famil­iar o %u201Csuper size%u201D de papas a la francesa.


Mito 4. Algunos ali­men­tos o pro­duc­tos nutri­cionales pueden que­mar la grasa y, por lo tanto, ayu­dan a bajar de peso.


No existe ningún ali­mento que ayude a que­mar grasa como tal, aunque hay estu­dios que com­prue­ban que el extracto de té verde y otros suple­men­tos nutri­cionales tienen cierto efecto ter­mogénico, o sea que hacen que tu metab­o­lismo aumente un poco su veloci­dad. Por eso, en MiDi­eta%u2122 además de ayu­darte a bajar de peso a través de una ali­mentación salud­able y cam­bios en tu estilo de vida, te ofre­ce­mos asesoría sobre los mejores pro­duc­tos nutri­cionales para que puedas lograr tu meta fácilmente.


Mitos de los Ali­men­tos


Mito 5. Si quiero bajar de peso, no puedo comer maní (cac­ahu­ates) ni nue­ces, porque engordan.


Las nue­ces y el maní son altos en calorías y con­tienen grasas salud­ables. En pequeñas can­ti­dades, pueden ser parte de una dieta ade­cuada para bajar de peso. Además de con­tener grasas salud­ables, tam­bién son una buena fuente de pro­teína, fibra dietética y min­erales, como el mag­ne­sio y el cobre.


Mito 6. Los pro­duc­tos lácteos engor­dan y no son saludables.


Los pro­duc­tos lácteos bajos en grasa o libres de grasa con­tienen los mis­mos nutri­entes salud­ables que los lácteos enteros. La difer­en­cia es que con­tienen menos grasa y, por lo tanto, menos calorías. La leche, el yogur y el queso nos pro­por­cio­nan bue­nas pro­teí­nas para for­mar mús­culo y son la mejor fuente de cal­cio para for­t­ale­cer nue­stros hue­sos. ¿Cuánto debes con­sumir? ¡Recuerda siem­pre el número tres! Las nuevas guías amer­i­canas de ali­mentación te recomien­dan con­sumir tres tazas de leche baja en grasa o libre de grasa o el equiv­a­lente de yogur o queso.


Mito 7. Si me vuelvo vegetariano(a), bajaré de peso y estaré más saludable.


Se ha com­pro­bado que las per­sonas que son veg­e­tar­i­anas comen menos calorías y grasas que las per­sonas que no lo son. Por esta razón, tien­den a pesar menos que los que no son veg­e­tar­i­anos. Es impor­tante que sepas que una dieta veg­e­tar­i­ana no con­siste única­mente en quitar los ali­men­tos de ori­gen ani­mal y ali­men­ta­rte sola­mente de gra­nos, veg­e­tales y fru­tas. Los nutri­entes que te apor­tan los ali­men­tos de ori­gen ani­mal, como la pro­teína, el hierro, el cal­cio, la vit­a­m­ina D, la vit­a­m­ina B12 y el zinc, son esen­ciales para tu cuerpo. Es por esto que las dietas veg­e­tar­i­anas se tienen que plan­ear cuida­dosa­mente para evi­tar cualquier tipo de defi­cien­cia nutricional.


Mito 8. En los pro­duc­tos eti­que­ta­dos como %u201C95% libre de grasa%u201D, sola­mente el 5% de las calorías son de grasa.


Cuando encuen­tres un pro­ducto que diga que el 5% es grasa, quiere decir que el 5% del peso total del pro­ducto es grasa, no el 5% de las calorías totales. Te damos un ejem­plo para que lo entien­das mejor: si com­pras un pro­ducto con­ge­lado, dig­amos que un pedazo de carne listo para comer, que diga %u201C95% libre de grasa%u201D, es impor­tante que leas la infor­ma­ción nutri­cional que gen­eral­mente encuen­tras atrás de la caja. Vas a ver que un pedazo de carne con­tiene 50 calorías y que de esas calorías, 3 gramos provienen de grasa. Como ya sabes, cada gramo de grasa equiv­ale a 9 calorías, por lo que los 3 gramos te van a dar 27 calorías de grasa de las 50 calorías. Esto quiere decir que el 54% de las calorías son de grasa. Es por esta razón que es impor­tante leer siem­pre la infor­ma­ción nutri­cional y no dejarte lle­var por las apari­en­cias del paquete.


Mito 9. Los pro­duc­tos eti­que­ta­dos como %u201Clibre de coles­terol%u201D son salud­ables para tu corazón.


Como segu­ra­mente ya lo sabes, el coles­terol alto en tu san­gre con­tribuye al riesgo de desar­rol­lar enfer­medades car­dio­vas­cu­lares. Es por esto que varias com­pañías de ali­men­tos están pro­moviendo pro­duc­tos bajos o libres de coles­terol. Es impor­tante que sepas que no sólo el coles­terol de tu dieta con­tribuye a ele­varlo en tu san­gre. Las grasas sat­u­radas y las grasas trans (o grasas %u201Cpar­cial­mente hidro­ge­nadas%u201D) son con­ver­tidas en coles­terol en el hígado, por lo que siem­pre debes leer la infor­ma­ción nutri­cional y ver si con­tienen grasas sat­u­radas y grasas trans.


Ali­men­tos como gal­letas, chips (pap­i­tas fritas) o bar­ras energéti­cas, entre otros, gen­eral­mente con­tienen aceite de palma, de coco, aceites hidro­ge­na­dos o man­teca veg­e­tal, que son ricos en grasa saturada.


Como siem­pre, te recomen­damos leer el eti­que­tado nutri­cional y ver no sólo la can­ti­dad, sino el tipo de grasa que con­tienen los pro­duc­tos que vas a com­prar. No te dejes lle­var por la publicidad.


Mito 10. Las comi­das bajas en grasa (low fat) o libres de grasa (fat free) no engordan.


La may­oría de ali­men­tos bajos en grasa o libres de grasa que encuen­tras en el mer­cado tienen menos gramos de grasa o menos calorías que sus ver­siones orig­i­nales. Sin embargo, eso no quiere decir que no con­tengan grasa o que carez­can de calorías. En muchas oca­siones, a estos pro­duc­tos se les agre­gan otros ingre­di­entes para susti­tuir la grasa, y el resul­tado al final es un pro­ducto con la misma can­ti­dad de calorías y con menos grasa. Es muy impor­tante que en estos casos evalúes con aten­ción las eti­que­tas de infor­ma­ción nutri­cional para que hagas una selec­ción ade­cuada y no te dejes lle­var por la publicidad.


Mito 11. Es mejor com­prar la comida en tien­das de ali­men­tos saludables.


El hecho de que com­pres tus pro­duc­tos en tien­das salud­ables, no quiere decir que sea lo mejor para ti. La may­oría de estas tien­das son más caras y ofre­cen casi lo mismo que los super­me­r­ca­dos nor­males. Además, ten cuidado con los pro­duc­tos que se lla­man %u201Cnat­u­rales%u201D, ya que lo nat­ural no nece­sari­a­mente quiere decir que sea seguro de con­sumir. Los pro­duc­tos %u201Cnat­u­rales%u201D podrían con­tener muchos con­ser­vadores, adi­tivos, coles­terol y grandes can­ti­dades de grasa sat­u­rada. Te dare­mos un ejem­plo: una barra de gra­nola %u201Cnat­ural%u201D puede con­tener más grasa sat­u­rada que una golosina. No dejes de leer la infor­ma­ción nutri­cional. ¡Allí está la clave!


Mitos de las Comidas


Mito 12. Si dejo de comer el desayuno o la cena bajaré de peso y me man­ten­dré saludable.


El saltarse las comi­das puede tener efec­tos dañi­nos no sólo en tu metab­o­lismo sino en tu apetito. Si te saltas el desayuno o la cena es muy prob­a­ble que para la próx­ima comida te sien­tas con más ham­bre de lo nor­mal y comas más de la cuenta. Otra cosa que debes tener en cuenta es que si dejas a tu organ­ismo en ayu­nas por un largo período de tiempo, tu metab­o­lismo basal dis­min­uye, haciendo que tu cuerpo queme menos calorías de lo que debe. Además, var­ios estu­dios repor­tan que las per­sonas que hacen varias comi­das pequeñas durante el día pueden con­tro­lar mejor su apetito, bajan de peso con más facil­i­dad y mantienen un peso saludable.


Mito 13. Comer de noche engorda.


No pre­cisa­mente, pero, ¿has escuchado el dicho pop­u­lar %u201Chay que desayu­nar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo%u201D? Pues en cierta man­era se aplica a la vida real. En el desayuno tu cuerpo está listo para ini­ciar un día así que nece­sita una carga buena de energía para todas las activi­dades que vamos a realizar. Luego en el almuerzo nece­si­tas otra carga de energía para seguir con tus activi­dades cotid­i­anas de una man­era efi­ciente. Para la cena tu cuerpo está listo para des­cansar, nor­mal­mente después de cenar vas a la cama. Así es que la cena debe ser lig­era y de pref­er­en­cia trata de com­erla por lo menos 2 horas antes de irte a la cama para que el des­canso no inter­fiera con la digestión y la digestión con el descanso.


Mito 14. Puedo bajar de peso comiendo todo lo que yo quiera.


Para bajar de peso el secreto es que­mar más calorías de las que comes. Esto lo puedes lograr de dos for­mas, aumen­tando tu activi­dad física y dis­min­uyendo tu con­sumo de ali­men­tos. O sea que si quieres bajar de peso comiendo ham­bur­gue­sas y choco­lates, no es prob­a­ble que lo logres ya que con­tienen muchas calorías, pero si elab­o­ras tus menús con las comi­das salud­ables que más te gus­tan y comes por­ciones pequeñas, entonces segu­ra­mente lograrás tu meta.


Mito 15. Si estoy a dieta no puedo comer comida rápida.


La comida ráp­ida sí puede ser parte de tu pro­grama de pér­dida de peso o de una dieta salud­able, siem­pre y cuando selec­ciones las opciones ade­cuadas. ¿Cómo hacer las mejores selec­ciones? Evita los com­bos súper grandes, pide gaseosas o refres­cos de dieta, agua pura o leche baja en grasa. Elige ensal­adas con adere­zos ligeros o comi­das que se coci­naron a la plan­cha o que estén asadas. Trata de evi­tar las comi­das fritas como las papas o el pollo frito. Evita las sal­sas o adere­zos con mucha grasa como la may­onesa y los adere­zos cre­mosos. Hoy en día existe una gran var­iedad de restau­rantes que te brin­dan opciones salud­ables así que aprovéchalas.


Mitos del Ejercicio


Mito 16. Si estoy a dieta no debo hacer ejer­ci­cio por que la grasa se fijará en mi cuerpo y después no podré eliminarla.


El hacer ejer­ci­cio mien­tras estás a dieta te ayu­dará a reducir la grasa de tu cuerpo al mismo tiempo que le das forma y firmeza. Además, el ejer­ci­cio te ayuda a man­tener tu moti­vación para seguir con tu dieta. Si logras incluir el ejer­ci­cio como una activi­dad más en tu rutina diaria será más fácil para ti man­ten­erte salud­able y en forma de man­era permanente.


Mito 17. Puedo bajar de peso haciendo ejer­ci­cio sin seguir una dieta.


El ejer­ci­cio juega un papel deter­mi­nante en la pér­dida de peso, ya que no sola­mente ayu­das a tu organ­ismo a que­mar más calorías y perder grasa sino que aumen­tas tu metab­o­lismo. Pero si haces ejer­ci­cio y no reduces tu con­sumo de calorías es prob­a­ble que no bajes de peso. Para lograr resul­ta­dos ópti­mos es muy impor­tante com­ple­men­tar tu pro­grama de ejer­ci­cio con un plan de ali­mentación salud­able y con la can­ti­dad de calorías ade­cuadas para tener una per­dida de peso adecuada.


Mito 18. El lev­an­tamiento de pesas es sólo para hombres.


Una rutina de ejer­ci­cios con pesas bien elab­o­rada puede brindar muchos ben­efi­cios para tu salud, como son el aumen­tar tu den­si­dad ósea y tu masa mus­cu­lar. El mús­culo quema más calorías que la grasa, por lo que al aumen­tar tu masa mus­cu­lar oca­sionas un aumento en las calorías que gas­tas diari­a­mente. Estos ben­efi­cios son impor­tantes tanto para las mujeres como para los hom­bres. Sin embargo, lo que sí puede cam­biar es la rutina especí­fica que debas realizar y el peso que puedas lev­an­tar, según tus car­ac­terís­ti­cas indi­vid­uales y los obje­tivos que te pro­pon­gas. Además, al realizar ejer­ci­cios con pesas no solo que­mas calorías en el momento de hacer el ejer­ci­cio sino durante muchas más horas.


Mito 19. Las fajas y los tra­jes para sudar son efectivos.


Las fajas de hule están fab­ri­cadas con una especie de látex que al estar en con­tacto con la piel, pro­duce tran­spiración y eleva la tem­per­atura cor­po­ral en la zona de con­tacto. Luego de hacer ejer­ci­cio notarás una lig­era pér­dida de peso, pero ésta es debido a la pér­dida de líquido cor­po­ral cau­sada por la transpiración.


Mito 20. Estoy muy viejo para comen­zar a ejercitarme.


Nunca es tarde para hacer ejer­ci­cio. El secreto de una vejez sana y feliz está en man­ten­erse activo. El ejer­ci­cio te ayuda a mejo­rar tu fun­ción car­dio­vas­cu­lar, a reducir los fac­tores de riesgo para desar­rol­lar algu­nas enfer­medades e incre­menta tu estado de bien­es­tar en gen­eral. ¡Anímate!


Mito 21. Es nece­sario tomar suple­men­tos de pro­teína para ganar músculo.


Tus mús­cu­los nece­si­tan pro­teína para cre­cer, pero si sobre­car­gas a tu organ­ismo con suple­men­tos de pro­teí­nas, tu cuerpo no puede uti­lizarlo todo de un jalón y el sobrante será desechado por los riñones.


Si esto ocurre día tras día, tus riñones final­mente se sobre­car­gan cau­sando daño per­ma­nente a estos impor­tantes órganos.


Si llevas una ali­mentación bal­anceada que te pro­por­cione la can­ti­dad de calorías y pro­teína que tu cuerpo nece­sita, no es nece­sario que gastes en este tipo de suplementos.


Mito 22. Si dejo de hacer ejer­ci­cio mis mús­cu­los se con­ver­tirán en grasa.


Si dejas de hacer ejer­ci­cio tus mús­cu­los pier­den tamaño, por lo que se reducirá la tasa con la que que­mas calorías; además con el solo hecho de dejar de hacer ejer­ci­cio, estás gas­tando menos calorías. Esto no sig­nifica que el mús­culo se vuelva grasa ya que son dos teji­dos total­mente diferentes.


Te recomen­damos acom­pañar tu plan de ali­mentación con una rutina de ejer­ci­cio, y si por algún motivo no puedes ejerci­tarte, debes de tener en cuenta que tu con­sumo de calorías debe igualar a las calorías que gastas.


Mito 23. Es mejor hacer ejer­ci­cio por la mañana.


El horario tiene poco que ver cuando se trata de aumen­tar tus nive­les de activi­dad física. Lo más impor­tante son los ben­efi­cios que obtienes al hacer ejer­ci­cio, por lo que no importa la hora sino que lo hagas y bien hecho.


Ten en cuenta que debes dis­fru­tar del ejer­ci­cio que esco­jas, de esta man­era te resul­tará más fácil. Para selec­cionar la mejor hora, inte­gra el ejer­ci­cio a las demás activi­dades de tu vida diaria y hazlo de man­era permanente.


Mitos del Embarazo


Mito 24. Durante el embarazo debo comer por dos.


En el embarazo no hay que comer el doble, sino que hay que comer mejor. La can­ti­dad de comida y el peso que debes de aumen­tar depen­den de tu activi­dad física y del peso con el que ini­ci­aste tu embarazo. Es cierto que aumen­tan los requer­im­ien­tos, espe­cial­mente después del primer trimestre, pero una ali­mentación com­pleta y vari­ada hará que tu embarazo se desar­rolle cor­rec­ta­mente y que tu bebé tenga un peso adecuado.


Mito 25. La comida picante o muy condi­men­tada le hace daño a mi bebé.


Las comi­das picantes o condi­men­tadas no afectan a tu bebé, pero pueden irri­tar tu estó­mago y oca­sionar gas­tri­tis o acidez. Plat­ica con tu médico si se te pre­senta este problema.


Mito 26. Algunos veg­e­tales con sabor fuerte son malos para mi bebé.


Algu­nas per­sonas señalan que comer bró­coli, coles o ajo le hace daño al bebé, pero esto no tiene ninguna evi­den­cia cien­tí­fica. Man­tén una ali­mentación vari­ada, que incluya todos los gru­pos de ali­men­tos, como la que MiDi­etaTM te ofrece y le estarás brin­dando un gran ben­efi­cio a tu bebé.


Mito 27. Si soy veg­e­tar­i­ana tengo que cam­biar mi dieta por mi bebé.


Una dieta veg­e­tar­i­ana puede ser salud­able durante el embarazo; sin embargo, tienes que eval­uar tu con­sumo de ali­men­tos ricos en pro­teí­nas, vit­a­m­ina B12, vit­a­m­ina D, cal­cio, hierro y zinc y mon­i­torear que tu ganan­cia de peso sea la ade­cuada. La leche de soya for­ti­fi­cada y los cereales son buena fuente de estos nutri­entes, pero siem­pre revisa las eti­que­tas de los pro­duc­tos que con­sumas para estar segura de que estas con­sum­iendo lo que nece­si­tas. Puedes tomar un mul­ti­vi­ta­mínico y suple­men­tos si es nece­sario. Las exper­tas en nutri­ción de pueden ayu­darte a dis­eñar un plan de ali­mentación veg­e­tar­i­ano para que tu con­sumo de pro­teí­nas sea el adecuado.


Mito 28. No debo hacer ejer­ci­cio durante el embarazo.


Es recomend­able que hagas ejer­ci­cio mod­er­ado pues favorece la lle­gada de san­gre al útero, te mantiene en forma para ayu­darte en el momento del parto y favorece una recu­peración más ráp­ida después de tener a tu bebé. Algunos de los ejer­ci­cios que puedes hacer durante tu embarazo bajo la super­visión de tu médico son Pilates, yoga, Tai Chi, cam­i­nar y nadar.


Mito 29. La pla­centa pro­tege al bebé de las sus­tan­cias dañi­nas que yo consuma.


La pla­centa pro­tege a tu bebé de algu­nas de las sus­tan­cias dañi­nas, pero no lo pro­tege de todas. Por eso durante este peri­odo debes evi­tar el con­sumo de sus­tan­cias dañi­nas para ti, tales como cig­a­r­ril­los y bebidas alco­hóli­cas, así como con­sul­tar con tu médico antes de tomar cualquier medica­mento, ya que estas sus­tan­cias pueden hac­erle daño a tu bebé.


Mito 30. Debo sat­is­facer cualquier antojo que tenga para evi­tar hac­erle daño a mi bebé.


Los anto­jos durante el embarazo no tienen nada que ver con tu bebé, de hecho se cree que son resul­tado de los cam­bios hor­monales que ocur­ren en tu cuerpo. Te recomen­damos que trates de sat­is­facer los anto­jos que ten­gas que sean salud­ables y evites aque­l­los que sean muy altos en calorías, azú­cares o grasas para que puedas evi­tar así una ganan­cia exce­siva de peso durante tu embarazo.-


 

Acerca Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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