Menos comida, más salud.

A lo largo de las últimas décadas, el tamaño de las porciones de comida que las personas acostumbran consumir se ha incrementado considerablemente, una tendencia cada vez más marcada en muchos países alrededor del mundo, México entre ellos.


Diversos estudios empíricos han demostrado repetidamente que las grandes porciones de alimentos aumentan el riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad debido a la abundancia de comida que se ingiere. 


En respuesta a este fenómeno, un equipo de especialistas de la Universidad Vrije de Amsterdam, analizó la hipótesis de que si se ofrecían, además de porciones grandes de comida, otras más pequeñas, era posible inducir a los consumidores a elegir éstas en lugar de las más copiosas.


Como fundamento a esta teoría, los expertos se basaron en la experiencia de Dinamarca, donde la mayoría de las cafeterías ofrecen sólo un tamaño de porción de comida caliente, la cual equivale a 500 gramos. En este caso se demostró que la sustitución de dichas porciones por otras de 300 gramos podía ayudar a los empleados a reducir la ingestión de aproximadamente 242 calorías diarias, una diferencia muy significativa para las personas que deseaban bajar de peso o mantenerlo dentro de los límites adecuados.


Con este objetivo en mente, los investigadores se centraron en 25 cafeterías de diferentes centros de trabajo -15 de hospitales, cinco de compañías privadas, tres de universidades, y dos de oficinas de policía- y reunieron un grupo de observación constituido por un total de 308 individuos de 39 años de edad en promedio, 50% hombres y 50 por ciento mujeres. La muestra de estudio se dividió en tres categorías:

 

a)         Cafeterías en las que se ofrecieron porciones de comida caliente un tercio más pequeñas que las habituales y a un precio 35 por ciento más bajo.


b)        Cafeterías con oferta de porciones igualmente pequeñas, a un precio 20% más bajo.

c)         Cafeterías en las que no se ofrecieron porciones pequeñas, y sólo las acostumbradas estuvieron disponibles.

 

A lo largo de tres meses, los científicos midieron los niveles de consumo de las distintas porciones a partir del volumen de ventas de cada una. Según sus resultados, del total de platillos calientes vendidos, 10.2 por ciento correspondió a porciones pequeñas, lo cual significaba que los clientes habían mostrado una actitud positiva con respecto a la oferta de porciones más moderadas. 


Estadística mente, fueron las mujeres quienes optaron con mayor frecuencia por este tamaño de porción, al igual que quienes tenían sobrepeso o se encontraban bajo un régimen para bajar de peso. En general, las porciones pequeñas fueron elegidas por aquellos participantes que creían que una porción más reducida de comida contribuía a mantener un peso adecuado. Por otra parte, se comprobó que la diferencia en los precios no hizo mayor diferencia al momento de la elección.


En suma, el estudio dejó en claro que el hecho de ofrecer porciones de comida más pequeñas sí contribuyó a que muchos clientes redujeran efectivamente su consumo de comida, lo cual significa que esta medida puede ayudarles a mantener un peso adecuado. Por lo tanto, si se trata de contrarrestar el fenómeno del sobrepeso y la obesidad, así como de mantener un peso apropiado, reducir el tamaño de las porciones puede ser, junto con la actividad física recurrente, una medida muy útil e incluso fácil de implementar.


Acerca Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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