El lipoma afecta a uno de cada 10 adultos entre 40 y 60 años.

En
el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se brinda atención oportuna y
especializada a derechohabientes con este tipo de quistes que se forman en
cuello, tórax, dorso, brazos y piernas, por anomalías de las células grasas.

Arturo Unzueta Hebert, jefe de cirugía
general del Hospital General de Zona con medicina familiar número 8 del
Instituto, señaló que es necesario retirar los lipomas de forma quirúrgica para
evitar el riesgo de otras anomalías, %u201Cporque se pueden confundir con ganglios y
eventualmente podría tratarse de algún tipo de cáncer, donde la lesión se
confunda macroscópicamente con un lipoma%u201D.

Una vez que el médico familiar hace la
valoración del paciente y determina que se trata de un lipoma, lo envía al
hospital general de zona o regional, donde el cirujano corrobora el diagnóstico
con la toma de biopsia y programa al paciente para realizar exceresis total de
la lesión. En el Seguro Social, dijo, se realizan estas cirugías para retirar la
anormalidad.

El especialista del IMSS explicó que es
un procedimiento ambulatorio, que se hace en forma sencilla: se infiltra al
paciente con anestesia local, se incide la piel para retirar la tumoración y se
envía a patología para que el especialista determine qué tipo de tumor es, benigno
o maligno. Los lipomas, aclaró, muy raramente son malignos.

Unzueta Hebert refirió que estos
tumores son de crecimiento lento, no dan síntomas, generalmente son
abultamientos redondos, móviles, que se encuentran bajo la piel que, aunque se
desarrollan de células grasas, no son cancerosos.

Indicó que los lipomas no pueden
prevenirse, por lo que cualquiera está propensa a padecer estos tumores
benignos, que por su tamaño a veces provocan ligero dolor, pero son incómodos
para la gente por causas estéticas, ya que en ocasiones se ubican en áreas
visibles.

Por lo anterior, el cirujano del IMSS
recomendó a los pacientes que ante cualquier tumoración que se detectan acudan
al médico, pues muchas veces no le dan importancia  porque no duele o causa otras molestias. Es
preferible, abundó, que se haga un diagnóstico de certeza, se retire la lesión
y que el patólogo confirme que es una tumoración benigna.

El diagnóstico de un lipoma lo hace el
médico familiar quien, con su experiencia, puede hacerlo a través de la
inspección y palpación del tumor, de tal manera que le evita al paciente una
situación más grave. 

Unzueta Hebert dijo que la obesidad
puede influir en el desarrollo de lipomas, por lo que reiteró la invitación a practicar
ejercicio y adoptar un estilo de  vida
saludable.

Acerca Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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