Ejercicio clave para una buena salud ósea

La osteoporosis, que literalmente significa “hueso poroso”, es una enfermedad que torna a los huesos frágiles y propensos a romperse con más facilidad. Los adultos mayores y las mujeres postmenopáusicas en particular, constituyen el grupo de población más susceptible a fracturas por osteoporosis.

Sin embargo, las posibilidades de padecer osteoporosis y fracturas por fragilidad ósea en la edad adulta, se define en la niñez y adolescencia, sobretodo hasta alcanzar el pico de masa ósea.  Por esta razón, la mayoría de los esfuerzos de prevención de la osteoporosis en la edad adulta en países desarrollados se concentra en fortalecer la salud ósea desde la niñez, basados en el consenso respecto a que “la osteoporosis del adulto es una enfermedad pediátrica”.

La predisposición genética es el factor principal que influye en la construcción de masa ósea. Existen, además, varios factores de riesgo modificables asociados con la salud ósea; dos de ellos son particularmente de interés en niños y adolescentes por su potencial efecto positivo en le esqueleto: actividad física y alimentación adecuada, donde la ingesta adecuada de calcio y vitamina D son vitales.

“Toda la vida es importante tener adecuados niveles de vitamina D y calcio para lograr un esqueleto sano”, señala el Dr. Oscar Brunetto, Médico Pediatra Endocrinólogo (Certificado por la Sociedad Argentina de Pediatría), Jefe de la División Endocrinología del Hospital General de Niños Pedro de Elizalde de Buenos Aires, Argentina y Coordinador Científico de la edición mexicana del Curso de Salud Ósea en Pediatría de la IOF. Y agrega “Durante los primeros meses de vida los niveles de calcio y especialmente de vitamina D van a depender de los niveles maternos, por lo que una adecuada nutrición materna es fundamental. Más allá de esta etapa el objetivo es un adecuado aporte de calcio (entre 200 y 1000 a 1500 mg/ día) más una adecuada exposición solar (o en su defecto una adecuada suplementación) para cubrir los requerimientos diarios de la vitamina D”.

“Los periodos críticos, si bien es importante toda la vida, son el que involucra los primeros tres años de vida, los periodos de crecimiento, embarazo y lactancia y la adultez y vejez. Esta vitamina no sólo es necesaria para alcanzar una adecuada mineralización, sino que en los últimos años se la ha relacionado su deficiencia con enfermedades autoinmunes, inmunidad adquirida, enfermedad cardiovascular y enfermedades respiratorias entre otras.”, concluye el Dr. Brunetto.

Calcio y vitamina D son esenciales para la salud ósea. Sin embargo, ninguna recomendación oficial existe con relación a suplementos a cualquier edad. Según el mismo estudio, la ingesta diaria de calcio en los niños incluidos en el estudio fue 75% menor a la ración diaria recomendada (490 mg para los varones y 385 mg para las niñas)[2]. Asimismo, diversos estudios disponibles han señalado insuficientes niveles de vitamina D[3], lo que podría producir una variedad de problemas de salud en pediatría que incluyen crecimiento retardado, deformidades óseas, osteopenia, osteoporosis, osteomalacia, debilidad muscular e hiperparatiroidismo secundario.  En México, los niveles de insuficiencia de Vitamina D en niños y adolescentes reportados por estudios[4] recientes publicados combinados con la epidemia de obesidad que afecta a los niños del país, son una señal de alarma para el sistema de salud nacional pues anticipan una cuestión de salud pública aún mayor.

A modo de conclusión, la Dra. Patricia Clark, reumatóloga, jefe de la unidad de epidemiología clínica del Hospital Infantil de México-Facultad de medicina UNAM, de la Ciudad de México, señala “Para contar con huesos saludables y músculos fuertes, además de prevenir caídas y fracturas, es fundamental obtener suficiente cantidad de vitamina D. La vitamina D aumenta los beneficios de estar físicamente activo y de consumir una dieta rica en calcio y proteínas. ”

 

Acerca Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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